Homenaje a Charles Porset

El pasado día 7 de enero tenía lugar en la sede de rue Cadet del Gran Oriente de Francia un homenaje a Charles Porset, indiscutible referencia intelectual. Organizado por la Respetable Logia “Leonardo da Vinci”, el acto contó con la participación de diversos autores y amigos, personas todas que compartieron con él buena parte de sus inquietudes y siempre el amor por el conocimiento.
En Mandiles Azules vamos a reproducir algunas de las reflexiones expuestas en el Templo Arthur Groussier con ocasión de este acto. Se trata de unas breves aportaciones que, en cierto modo, nos permitirán acercarnos a la figura de Charles Porset y conocerla quizás desde otra perspectiva.

Comenzamos con este trabajo de Jean-Charles Nehr:

Charles tenía sobre el simbolismo masónico una posición clara,firme y bien determinada; la exponía a menudo de forma ruda y franca, como se dice en lenguaje diplomático. Pero, aunque se expresó a menudo oralmente sobre el simbolismo, en numerosas Tenidas y conferencias, constatamos que escribió poco sobre el propio tema, o al menos no escribió largos textos. Se tiene, pues, la sensación de que el simbolismo no era una preocupación esencial para Charles, ni un tema fundamental para sus trabajos, sino una consecuencia de ellos. Y para comprender cómo se construyó su concepción del simbolismo y por qué ésta se expresó de forma tan categórica, creo que hay que tomar en consideración tres elementos fuertes de la personalidad de Charles, elementos fundadores de sus trabajos. Uno: Charles es ante todo un filósofo ; dos: es un científico; tres: es un hombre de corazón.

Es, ante todo, un filósofo que, tras hacerse masón, se convirtió en historiador : iniciado en el Gran Oriente de Francia en 1982, se definía así en 1984 en su libro sobre la historia de la logia de Burdeos La Concorde : “ (El autor) no es historiador ni especialista de la Masonería. Si aun así ha aceptado escribir esta historia, es porque su formación en filosofía y sus diversos trabajos sobre el movimiento de las ideas en los siglos XVIII y XIX le convencieron ya hace tiempo de la importancia capital del hecho masónico ”.

Toda la carrera de Charles está contenida en esa frase.

Durante casi 30 años, Charles va a cultivar, indagar y fecundar con su trabajo ese inmenso ámbito del hecho masónico en el mundo de los siglos XVIII y XIX, labor que había inaugurado con su tesis, sostenida en 1992. Lo esencial de la obra de Charles versará pues sobre la comprensión del hecho masónico, la naturaleza, los objetivos, el lugar de esta institución en el movimiento de las ideas. Es entonces cuando el filósofo, al convertirse en historiador, es llamado a definir el simbolismo como un elemento que participa en ese movimiento.

La posición de Charles sobre el simbolismo está condicionada por las respuestas que aportará a dos cuestiones:

  1. ¿Cuál es la naturaleza de la ciencia masónica respecto a las religiones?
  2. La ciencia masónica ¿guarda relación con las llamadas ciencias ocultas o secretas?

Para Charles, las respuestas son netas y definitivas :

  1. La Masonería no es una religión, ni siquiera una religión abortada.
  2. La Masonería no permite acceder a ninguna cienca secreta o a supuestas ciencias ocultas.

Las consecuencias se hacen evidentes: el único secreto de la Masonería es que no es depositaria de ningún secreto. Y si ese secreto es un espejismo, los medios que supuestamente permiten acceder a él, a saber, la iniciación y los símbolos, ya no tienen ninguna razón de ser. La iniciación se convierte en una admisión y el simbolismo no es un médium entre el hombre y unas verdades trascendentales. En el posfacio de una obra sobre el simbolismo masónico, Charles escribe : “Sin embargo, el lector habrá entendido que el simbolismo en masonería es todo menos una religión… que, por otra parte, la Masonería haya vivido en simbiosis con los Poderes y las Iglesias existentes, se entiende fácilmente, puesto que su existencia dependía de ello… Puede verse, pues, cómo la masonería es cosa seglar y que desde el principio se adaptó a su tiempo. El error sería creerla transhistórica y dar a entender, so pretexto de simbolismo, que es la matriz de todas las religiones… Está claro que el simbolismo no es sino un lazo, un nexo que permite a los masones reconocerse entre ellos : que no es ni más ni menos que eso… De modo que no se concibe sobre qué autoridad se apoyan aquellos que, envolviendo la Orden en misterio, quisieran hacernos créer que el simbolismo no es sino el médium de verdades trascendentes, de sabidurías ancestrales con algunos depositarios acredidatos. Dejemos eso a las “sectas” que destilan la “verdad” -pondere metalli, conviene precisar- y expulsemos del Templo a los mercaderes que quisieran hacer de la Masonería una religión (para su mayor provecho) – lo que nunca fue-, o una trampa para majaderos que, incultos por definición, querrían encontrar en ella un “suplemento de alma” o algo por el estilo, de tipo Mac Donald´s o espiritualidad laica”. ¡Fin de la cita ! Charles define el simbolismo por lo que no es, más que por lo que es. No se puede ser más claro.

Charles también es reputado académico cuyas obras y tomas de posición son el resultado de una larga labor de investigación y análisis, de reflexiones confrontadas a las de otros investigadores y académicos. Su opinión sobre el simbolismo no es una opinión fundada sobre la mera lectura o la compilación de obras de segunda o tercera mano, o sobre un servil “copia y pega” de la enésima versión del simbolismo masónico a través de la historia.

Es una concepción que resulta de un trabajo científico proseguido a lo largo de treinta años, apoyado en investigaciones exhaustivas a través de todo el mundo. Se entiende así fácilmente que Charles no haga concesiones a los textos que exhiben con profusión interpretaciones exóticas, aproximativas, erróneas y confusas. Charles derribaba alegremente, con fórmulas devastadoras, la “pedantería pretenciosa” y la “ banalidad sentenciosa”. Cito : “ … Puesto que estamos aquí entre iniciados, no constituirá “delito” el señalar que el “alto significado simbólico” de los “signos  y emblemas” (de los que trata el artículo V de nuestra Constitución) se reduce a la modesta constatación de que la letra “G” remite, según las escuelas, a God o a Geometría… Y podríamos proseguir pasando revista a nuestras “herramientas”. Pero les remito al inenarrable Simbolismo  masónico del martinista Boucher y a todos sus abortos, ya se trate de Raoul Berteaux, de la saga de Bayard o de la oscura compilación de Négrier. En todos los casos, el Hermano habrá hecho un gran descubrimiento”. Fin de la cita. Aprovecho para puntualizar que Boucher también es autor de una obra demasiado poco conocida por los masones, el sorprendente Tratado de Magia práctica.

Finalmente, Charles era un hombre de corazón.

Cierto, tenía sobre el simbolismo una posición provocadora y perturbadora, que contrastaba con la ortodoxia dominante en la actualidad, posición que asumía con valor y con sonriente humor. Provocador, Charles no quería herir, sino tan sólo provocar la reflexión ; perturbador, no quería perturbar sino la rutina perezosa. Pero, si fustigaba, refutaba, demolía los textos, conservaba el respeto y cierta ternura por los autores : “Se le perdonarán muchas cosas a Oswald Wirth, porque anduvo mal acompañado”, decía. Y si, en el decurso de una conferencia, había tratado con rudeza a un ponente, sabía dedicar tiempo, después, a la explicación.Charles no olvidó nunca que su primera vocación había sido la de pedagogo.

Pienso profundamente que Charles había comprendido lo que verdaderamente está en juego en el debate masónico sobre el simbolismo, y que es uno de los pocos masones que lo haya expresado tan claramente. Cito :

“He aquí el verdadero símbolo: la masonería devuelve al Hombre a su mayoría de edad al liberarlo de la escoria de la creencia y confrontarlo con su libertad. Pero en estos tiempos de crisis, ¿hay muchos masones que acepten el desafío ?”

Este desafío se parece absolutamente al que lanza Don Juan al pobre que le solicita una limosna: “ ¡Te daré un luis si consientes en blasfemar!” Y ante la negativa insistente del desdichado, Don Juan le arroja la moneda diciendo “ ¡Va, te la doy por amor a la humanidad ! 

Hermanas, Hermanos, no nos refugiemos en ilusiones engañosas; Hermanas, Hermanos, no nos privemos de blasfemar, es decir, de confrontarnos a la realidad: así tocaremos el oro contenido en las obras que Charles nos ha dejado, y que Charles, Maestro en todos los grados, realizó por amor al Hombre y a la humanidad.

He dicho,

Jean-Charles Nehr

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