El Rito Francés: Herencia del siglo de las Luces, un patrimonio para el futuro – 2ª y última

Leer la parte I de este artículo de Paul Leblanc

El proceso fue diferente para el IV Orden.

Y ello porque el ritual de Soberano Príncipe Rosa Cruz se presentaba en buena medida como incompatible con las decisiones del Convento de 1877 y con el principio de laicidad, razón por la que se procedió a una reescritura conservando siempre el ritmo de 3 + 4 y evocando en el prólogo el ritual de 1786.  En consecuencia las tres virtudes teologales se han reemplazado por la divisa de la República Francesa, y la palabra perdida por un compromiso en cuatro letras, acrónimo de los valores de los cuatro Órdenes que tienen la vocación de extenderse por todo el planeta.  Se coloca por delante el título de “Perfecto Masón Libre” y se añade el de “Gran Comendador del Templo”, testimonio de la riqueza del patrimonio del Rito Francés y de su universalismo.

Recordemos el extracto del preámbulo a la edición de 2004, que es la de referencia: “Le corresponde hoy al Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia asumir (su) herencia y transmitir la excepcional riqueza del Rito Francés, recordando que la tradición no consiste en hacer las mismas cosas como ya las hicieron otros en otros tiempos, sino en referirse a ellas para hallar su razón de ser (…)” (6)

Resaltemos en este punto el hecho de que algunos capítulos que se habían constituido antes de esta reescritura (2002-2004), han trabajado en todo momento sirviéndose de un ritual de Rosa Cruz redactado y “expurgado” por nuestro H.·. Amiable a finales del siglo XIX.

La nueva redacción de los Órdenes de Sabiduría constituye los Rituales de Referencia del Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia – Rito Francés, que se presentan como sigue:

Primer Orden: de la Venganza a la justicia: ELEGIDO.

Segundo Orden: de la unión de los seres humanos a la reunión de los valores: GRAN ELEGIDO.

Tercer Orden: de la destrucción a la construcción: CABALLERO MASÓN

Cuarto Orden: de la liberación al florecimiento intelectual y espiritual: PERFECTO MASÓN LIBRE DE HEREDOM DE KILVINNING, GRAN COMENDADOR DEL TEMPLO.

El Cuarto Orden representa la normal culminación del proceso iniciático de los Grados de Sabiduría.

Y tras los anteriores llegamos al Quinto Orden, que ya aparece en los estatutos de 1784 y que representaba al tiempo un órgano administrativo, una academia del rito y una estructura de conservación.  Ya en su origen contiene un arco de 81 grados dividido en nueve series que abarcan todos los restantes grados que no han sido incluidos.

La finalidad es la de reunir lo disperso, y partiendo de este principio reunir también a aquellos que, bien por sus acciones pasadas, por su conocimiento y por las responsabilidades ocupadas en el Gran Oriente y en el Gran Capítulo, han dado prueba de su determinación de ir más lejos y más alto, tanto en lo que concierne a la búsqueda simbólica y a su propio perfeccionamiento personal,  como a su contribución a la expansión del Rito y la difusión de sus valores.

La estructuración del V Orden ha sido únicamente parcial durante los siglos XVIII y XIX. Ha resultado pues necesario continuar la obra emprendida en su día para lograr acabar la construcción. La tarea fue confiada a una comisión presidida por nuestro B.·.A.·.H.·. Jean Pierre Lefèvre, que fuera M.·.S.·.P.·.G.·.V.·.. El fruto de todo el trabajo fue adoptado en 2005, en el congreso de La Rochelle. Pero la tarea aun no ha terminado…

La arquitectura del V Orden elaborada a partir del patrimonio ritual conservado y enriquecido desde la fundación del Rito Francés, y siempre respetando el espíritu de quienes promovieron el siglo de las Luces, se compone de tres Arcos (Gran Cenáculo, Gran Golegio del Rito, Crisopeya –Chrisopeion-) que se transmiten por recepción según los criterios definidos por el reglamento general y no por simple comunicación y a partir de la decisión de uno solo, práctica inadmisible en este nivel y que resulta completamente irregular.

La organización directiva del V Orden depende de la Gran Cancillería, que está integrada por los “Prefectos”, los cuales representan a las regiones administrativas teniendo al frente un Gran Canciller. La Gran Cancillería regula y mantiene en exclusiva la actividad del V Orden sin intromisión alguna en el seno de la Jurisdicción, correspondiente la gestión únicamente a la Cámara de Administración, cuya legitimidad proviene del hecho de que sus componentes se someten a un proceso electoral. Los miembros del V Orden no reciben ningún tratamiento especial cuando participan en algún acto masónico; tampoco deben llevar su decoración sino es en la Asamblea del V Orden y, eventualmente, con ocasión de ceremonias especiales.

Existe un fenómeno corriente en la historia de las ideas que es la desviación de las mismas. Los filósofos de la Ilustración han sido víctimas de este proceso. Sucede, por ejemplo, otro tanto en la Francia actual a cuenta de la desviación puesta en práctica por la extrema derecha del principio de la laicidad.

El fenómeno desviacionista afecta igualmente a la Masonería. Los instrumentos utilizados son siempre los mismos: Recurso a la falsedad, afirmaciones carentes de toda prueba, prácticas irregulares, manipulación de la historia. Por lo general semejante práctica concierne a algunos individuos que no han sido capaces de obtener aquello que buscaban, y el resultado de su agitación en general no termina siendo otra cosa que un fuego de pajas.

El Rito Francés del que el Gran Oriente de Francia y el Gran Capítulo General son los fieles guardianes consiste un sistema masónico completo y coherente del primer Grado al quinto Orden, heredero de la Gran Logia de Londres de 1717 en lo que se refiere a los grados azules, legatario de los Altos Grados que se desarrollaron esencialmente en Francia durante el siglo XVIII en lo que corresponde a los Órdenes de Sabiduría.

Se trata del Rito fundador del Gran Oriente de Francia y permanece fiel al espíritu de quienes promovieron el Siglo de las Luces, así como a la historia de la obediencia al integrar la libertad absoluta de conciencia y el principio de Laicidad.

Permite al Francmasón, desde la libertad y la autonomía y al margen de toda verdad revelada, seguir el camino del perfeccionamiento y la emancipación, que se caracteriza por una vía iniciática singular e íntima, ligada a un compromiso ciudadano y con un fin último que es la búsqueda de la Sabiduría… y de la felicidad (9).

Antes de terminar citemos unas hermosas líneas de nuestro B.·.A.·.H.·. Ludovic Marcos (10):

El Rito Francés, a los efectos de ser totalmente precisos, es un conjunto de palabras maduras y de signos comprobados, de fidelidad y de adaptaciones. Es la columna vertebral de nuestra progresión en la humanidad. Llega a nosotros a partir de un fondo gestual inmemorial, de una afirmación fecunda a través del Siglo de las Luces, de unas adquisiciones continuas completadas a lo largo de la historia; su comunidad de destino con nuestra Masonería –la del humanismo de combate- es absoluta. (…)

En este sentido nos hallamos ante un extraordinario conservatorio de los usos más antiguos de la Masonería, tanto en su forma como en su filosofía. (…) El Rito Francés es inherente al proyecto renovador del siglo XVIII, que asumimos en todo momento en nuestra calidad de herederos orgullosos de la Ilustración.

(…) Este rito ha permanecido expuesto en medio de la búsqueda de un equilibrio entre tradiciones y modernidad. Semejante forma de pervivir entre lo que equivaldría a un enraizamiento por un lado, y la iniciativa continua propia de los constructores por otro; semejante forma de ser contables de la Historia y de una utopía que coloca al hombre en el centro de todo, explica su precisa capacidad para resonar en cualquier época, en tanto que expresión de su tiempo. Ahí precisamente radica su fuerza: viene del pasado y se proyecta hacia el mañana.”

En el siglo XVIII, fruto del trabajo de la Cámara de Grados y del Gran Capítulo General, el Gran Oriente de Francia se convirtió en el depositario y guardián del Rito Francés del primer Grado al quinto Orden. Por delegación, el Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia, heredero directo de los fundadores del siglo de las Luces, es la jurisdicción regularmente habilitada tanto para la administración, la gestión conservación y regulación de los Órdenes de Sabiduría.

La Historia no se construye en función de las ambiciones personales y de las manipulaciones más groseras alimentadas por la codicia y la mala fe. El Gran Oriente de Francia y con él su Gran Capítulo General, porque son los únicos con legitimidad, no se verán desposeído de aquello que crearon.

(1) Ludovic Marcos – Historia del Rito Francés en el siglo XVIII – Enciclopedia Masónica- EDIMAF-1999. Pierre Mollier – El Regulador del Masón – Ediciones A l´Orient – 2004

(2) Roger Dachez, Ludovic Marcos, Pierre Mollier, Charles Porset – Los Grados de Sabiduría del Rito Francés – Ed. A l´Orient – 2000

(3) Alain Bauer, Roger Dachez – Los Ritos Masónicos Anglosajones – PUF- Que Sais-je? 2011 – p 47.

(4) Jacques-Georges Plumet – Ad Majorem GODF Gloriam – Ediciones  A l´Orient- 2003

(5) Pierre Mollier – En el origen del Gran Capítulo General del GODF: La sección “Rito Francés” del Gran Colegio de Ritos (1826 – 1999) –Nota 2012.

(6) Preámbulo – Ritual de referencia del IV Orden – Gran Capítulo General del GODF – Rito Francés – 2004

(7) El Regulador del III milenio – Rito Francés – Ediciones Vega – 2010

(8) Tzetan Todorov – El espíritu de las Luces – Robert Laffont – 2006

(9) Jean Pierre Catala – Revista Joaben nº 15 – Julio 2011

Ludovic Marcos – El Rito Francés, entre tradiciones y modernidad – Revista Joaben nº 2 y 3 – diciembre 2004, agosto 2005

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