El Rito Francés: Herencia del siglo de las Luces, un patrimonio para el futuro

Un artículo de Paul Leblanc


A lo largo de los cinco últimos decenios, los trabajos y publicaciones sobre el Rito de fundación del Gran Oriente de Francia se han visto multiplicados, tanto en lo que concierne a los grados azules como a los “Altos Grados”, colocando así el sistema en el lugar que le corresponde en el paisaje masónico, tanto por su contenido iniciático y los valores filosóficos que transmite, como por su posicionamiento histórico. Nada tiene que envidiar a otros sistemas que en muchos casos se han construido con posterioridad y, en algunos aspectos, a partir de él.

El Rito Francés fue elaborado dentro del GODF en la década inaugurada por 1780. Los tres primeros grados fueron completados por la Cámara de Grados (1)entre julio y agosto de 1785. Los Órdenes de Sabiduría fueron por su parte adoptados por el Gran Capítulo General en 1786 (2).

El material ritual que sirvió para la redacción de los grados azules proviene de la práctica instalada en el reino de Francia tras la aparición de las primeras logias, es decir, de las traducciones de los rituales de la Gran Logia de Londres y de Westminster de 1717, introducidos por los exiliados partidarios de la causa de los Estuardo. El Cuaderno de Grados propuesto a las logias en 1786 e  impreso en 1801 bajo el título de Regulador del Masón es en consecuencia el heredero de la práctica de los “Modernos”, teniendo tres características esenciales: la posición de las columnas J y B y de los vigilantes, la batería sirviéndose de tres golpes irregulares, y la marcha, que comienza con el pie derecho.


El fondo ritual que se empleará en la elaboración de los Órdenes de Sabiduría tiene una naturaleza completamente diferente, tal y como muestran los trabajos de la Cámara de Grados en un primero momento y luego del Gran Capítulo General (2). Tras la creación del grado de Maestro en Inglaterra entre 1725 y 1730 y la aparición, también en lo que hoy es la Gran Bretaña, de un “Maestro Escocés” en torno a 1740, surgen en el reino de Francia una multiplicidad de grados denominados “superiores” o “Altos Grados” que desarrollan y completan el aspecto mítico que sigue tras la muerte de Hiram. Ante semejante abundancia, el

Gran Oriente de Francia comprende la imperiosa necesidad de regular y codificar, y confía tal misión a la Cámara de Grados. Ésta se reúne cada quince días,  agrupa y estudia los rituales, los clasifica y comienza la redacción que continuará el Gran Capítulo General después de 1784. El sistema elaborado  se reviste de una originalidad singular consistente en su organización en Órdenes que son síntesis de grados, tal y como había preconizado la hoja de ruta establecida en los Estatutos de 1784, a raíz de la fundación del Gran Capítulo General

Llegados a este punto procede hacer tres acotaciones:

– Los rituales de los tres primeros grados tiene por fuente las prácticas de la Gran Logia de Londres y de Westminster de 1717, conocida como de “los Modernos” al ser señalada así –y denigrada- por los “Antiguos” en Inglaterra a partir de 1751.  Quienes mantienen una actitud de desprecio hacia el Gran Oriente de Francia serán los que, a comienzos del siglo XIX, añadirán el adjetivo “moderno” al cuaderno de grados.

– El sistema de Altos Grados elaborado por el Gran Capítulo General acabado en 1786 está construido a partir de un material ritual que, en lo esencial, ha nacido en Francia. No tiene nada que ver con la Gran Logia de los Modernos. Es completa y casi exclusivamente FRANCÉS. Calificarlo como “moderno” es en el mejor de los casos un abuso del lenguaje y, en el peor una impostura cuando no una estafa.

– A comienzos del siglo XVIII, el adjetivo “escocés” califica los primeros grados “más allá de la Maestría” y su origen es en consecuencia esencialmente francés ( con contribuciones inglesas y alemanas), pero en ningún caso de Escocia (3).

¿Cómo se presenta el Rito Francés en 1786?

Su arquitectura permanece fiel a los estatutos del 19 de marzo de 1784 que organizan el Gran Capítulo General y definen los cinco Órdenes. El artículo 29 es muy preciso en este punto y fija el perfil de cada uno.

*El primer Orden refleja la síntesis de los grados del Elegido. Se articula en torno a un tema central: el de la venganza y la justicia.

*El segundo Orden sintetiza los grados Escoceses. Tal y como he apuntado anteriormente, los primeros grados posteriores a la Maestría recibían la denominación de escoceses si bien no guardaban relación con Escocia.

*El tercer Orden se articula en torno a los grados caballerescos, siendo el tema central el de la reconstrucción del Templo.

*El cuarto Orden está integrado por “el Rosa Cruz y todo cuanto está relacionado con él”, según recogen literalmente los estatutos de 1784. En este Orden encontramos a algo más que un caballero, se trata del “Soberano Príncipe” aunque también es Perfecto Masón Libre. Es el grado de la nueva ley y del florecimiento espiritual.  Este ritual se ve sometido a una depuración que tiene como consecuencia la desaparición de las referencias neo testamentarias que sin embargo sí se hallan habitualmente en las codificaciones anteriores. Tal depuración se aprecia en particular en el discurso histórico, del que se retira toda referencia a la figura de Cristo.

*Finalmente el quinto Orden ocupa un espacio particular que se define como sigue: El V Orden comprenderá todos los grados físicos y metafísicos y todos los sistemas, especialmente los adoptados por las asociaciones masónicas en vigor.

No se trata de una síntesis.  Es al tiempo un cuerpo administrativo, una academia del rito y un conservatorio. Es el guardián de un Arco que contiene 81 grados, dividido en 9 clases de 9. Comprende la totalidad de los grados existentes así como los que pudieran practicarse en el futuro.

Un suceso fundamental acaece el 17 de febrero de 1786.  Se trata de la agregación del Gran Capítulo General al Gran Oriente de Francia,  un episodio que concreta la consustancialidad del Rito Francés y de la Obediencia(4).

Tras la revolución de 1789 y sobre todo con el primer Imperio, los capítulos recuperan su fuerza y vigor, y su actividad entra en competencia con un Rito Escocés Antiguo y Aceptado que desembarca en 1804 proveniente de Carolina del Sur.

El Gran Oriente de Francia reúne los diferentes sistemas en el seno del Gran Colegio de Ritos al tiempo que la práctica de los Altos Grados experimenta una reducción al acabar la primera mitad del siglo XIX. No obstante, aunque los capítulos que reclaman provenir de la tradición francesa no practican otra cosa que el Rosa Cruz, el rito continuará estando presente en el seno del Gran Colegio, encontrándonoslo en el “Boletín de los Talleres Superiores “ correspondiente a 1937, donde aparecen tres Hermanos identificados como “Guardianes” del Rito Francés.

Será en los años 70 donde, con carácter experimental, se crearán “Capítulos de Francés” en el seno del Gran Colegio de Ritos, fundamentalmente en París y en Provenza. A partir de 1995 los diversos sistemas alcanzan su autonomía.

La independencia de la jurisdicción queda reflejada en un acta de 17 de mayo de 1999: El Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia toma la decisión de refundar los Altos Grados del Rito Francés. El 3 de septiembre de 1999 el Convento toma la decisión de delegar en el Gran Capítulo General para administrar los Capítulos de Rito Francés.

De este modo, tal y como precisa Pierre Mollier: “El actual Gran Capítulo del Gran Oriente de Francia-Rito Francés es el heredero directo de la sección consagrada al Rito Francés en el Gran Colegio de Ritos, proviniendo además éste del Gran Capítulo existente a finales del siglo XVIII y del Imperio. Existe por tanto una continuidad real y documentada de los altos grados del Rito Francés en el seno del Gran Oriente de Francia.” (5)

A pesar de lo anterior, es inevitable constatar que los rituales, al no ser utilizados durante largo tiempo, quedaron petrificados dentro de su forma original, en tanto que los sistemas practicados sin interrupción sí evolucionaron en función de la presión de la Historia. En ciertos aspectos los rituales del Rito Francés, y como consecuencia de haber permanecido sumergidos en el sueño, presentaban la necesidad de una reactualización sin tener por ello que desnaturalizarlos y siempre conservando el espíritu transmitido por los fundadores. Se hacía necesario en primer lugar desempolvar unos textos construidos con un lenguaje que ya no se utilizaba, y del mismo modo resultaba imprescindible adaptarlos a la evolución de la Obediencia, en particular a las consecuencias de las decisiones del Convento de 1877, que instauró la libertad absoluta de conciencia.

Estas son las razones por las que al comenzar la década inaugurada por el año 2000, la Cámara de Administración del Gran Capítulo General revisó la redacción de los Órdenes de Sabiduría con el fin de proponer a los Capítulos versiones de referencia que toman en cuenta tanto la libertad absoluta de conciencia como el principio de laicidad. Así, por ejemplo, al tiempo de abrir los trabajos el Artículo Primero de la Constitución del Gran Oriente de Francia se lee sistemáticamente. En el caso de los tres primeros Órdenes la revisión consistió en la actualización del lenguaje un poco ampuloso, propio del siglo XVIII, en la limpieza de algunas expresiones que presentaban cierto tinte religioso, y en una simplificación de algunos pasajes, en especial de los discursos históricos y de la ritualidad.

continuará

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