Simbolismo y masonería, de Jean-Charles Nehr

Nada más abundante, en la literatura masónica de cualquier lengua, que las obras consagradas al simbolismo. Del diccionario Akal de la masonería a los recientes best-sellers de Irène Mainguy, son legión las obras que pretender arrojar luz sobre un aspecto fundamental de la masonería, que no se puede desvirtuar sin desvirtuar la masonería misma. Pero ¿cuántas de ellas no incurren en eso, precisamente?

El libro de Jean-Charles Nehr Simbolismo y masonería se distingue por indagar, precisamente, en los excesos del simbolismo, y no porque Nehr, partícipe activo en la refundación del Gran Capítulo General de Francia, se cuente entre los talibanes del positivismo, sino precisamente porque, como escribe él mismo parafraseando a Clémenceau, “el simbolismo es demasiado importante como para dejarlo en manos de lo simbólatras”.

La definición de la simbolatría y del riesgo que entraña para el simbolismo los deja en manos de L.M. Sherwood, quien hace ya cuarenta años, en un recomendable trabajo publicado en Ars Quatuor Coronatorum, escribía:

“Creo que los símbolos masónicos se previeron en su origen, y siguen esencialmente previstos, para enseñar verdades puras y simples. Tienen un lugar en la masonería a causa de la antiquísima costumbre de transmitir la instrucción moral mediante figuras simbólicas. La aproximación intelectual a lo abstracto viene ayudada por los símbolos exotéricos: por ejemplo, una línea perpendicular enseña la rectitud moral; el círculo dibujado por el compás, que debemos mantener nuestros deseos dentro de límites convenientes; el mallete, la necesidad de eliminar nuestras asperezas, es decir corregir las irregularidades de nuestra conducta…

Estas representaciones de verdades y obligaciones morales son tan útiles que los masones las consideran generalmente fuertes. Pero algunos masones, interesados por los orígenes de nuestras enseñanzas, tratan de honrar a la Orden buscando y encontrando en sus principios significados perdidos u ocultos (…)

No sólo encuentran un simbolismo para palabras y artículos que intrínsecamente no son símbolos, sino que hay también una búsqueda de significado profundo. En esa búsqueda, muchos han viajado al exterior de la masonería, por ámbitos sin relación con ella, como la alquimia, los misterios antiguos, el hinduismo, etc. El resultado ha sido el rápido desarrollo de un simbolismo místico, esotérico  e incluso la condensación del simbolismo antes mencionado, en la cual los símbolos son venerados por sí mismos (…).

El mandil procura un excelente ejemplo de simbolismo “encontrado“. Originariamente, el mandil lo llevaban nuestros predecesores operativos para proteger su ropa. Se convirtió luego en la insignia del masón especulatívo bajo la forma de un gran delantal de cuero como el que muestra el frontispicio de las Constituciones de Anderson de 1723. A lo largo de los años, se convirtió en el trozo de piel de cordero decorada y de dimensiones más prácticas que hoy llevamos. Pero el Simbolismo de Mackey, tras seis páginas detallando fielmente rituales análogos de las antiguas órdenes en relación con el “rito de investidura”, concluye:

“la piel de cordero pura e inmaculada simboliza entonces, en masonería, esa perfección del cuerpo y de la pureza de espíritu que son cualidades esenciales de todos cuantos quisieran participar en los misterios sagrados. Este simbolismo (…) indica el carácter sagrado y religioso que los fundadores querían imponer a la masonería (…)”.

A mi parecer, el simbolismo aquí arriba citado es, simple y llanamente, un alejamiento inútil del simple hecho de la utilización operativa, que condujo a aceptar el mandil como insignia del masón. Ilustra bien un caso de simbolismo atribuido a otra cosa que no tenía ningún significado simbólico cuando se introdujo (la misma observación se aplica al simbolismo que con frecuencia se otorga  a las rosetas del mandil). De hecho, parecería significar que la masonería está hecha de símbolos en lugar de estar ilustrada por ellos.”

Contra la insidiosa y persistente tergiversación que ya denunciara Sherwood, Jean-Charles Nehr, físico de profesión, desarolla su libro como una ecuación, cuyo articulado riguroso no constituye una lectura muy amena pero refleja un encomiable esfuerzo por tratar con ecuanimidad todas las tesis en presencia.

Así,Simbolismo y masonería resultará de interés para todo aquél que quiera “pulir el símbolo” y liberarlo de la escoria esotérica que ha ido sedimentando desde mediados del siglo XVIII con las peregrinas aportaciones de todas las escuelas que han cedido a los cantos de sirena de la simbolatría y , como en la parábola de Buda, han confundido el dedo con la luna.

Ficha técnica

Auteur Jean-Charles Nehr
Editeur A L’orient Eds
Date de parution février 2008
Format 14cm x 19cm
ISBN 2912591589
EAN 978-2912591586
Illustration Pas d’illustrations
Nombre de pages 216

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