Órdenes de Sabiduría del Rito Francés: ¿para hacer qué? – 2ª parte

Jean Charles Nehr

Segunda y última parte de este artículo.

Contenido simbólico y ritual de los Órdenes de Sabiduría del Rito francés

Toda actividad masónica se estructura mediante un ritual y unos símbolos. Los Órdenes de Sabiduría del Rito francés no constituyen en este sentido una excepción. Los símbolos masónicos no son simples decoraciones que componen el paisaje de la logia o del capítulo obedeciendo a motivos estéticos. El ritual no es tampoco la repetición mecánica de una ceremonia folclórica o pseudo sagrada.  Símbolos y rituales tienen dos funciones esenciales en el universo masónico: dar un sentido trascendente al objeto del grado o del Orden en el que puedan trabajar los masones, estructurar el espacio y el tiempo de las tenidas en función del sentido del Orden considerado.  El contenido de los rituales de los Órdenes de Sabiduría del Rito francés se inscribe precisamente dentro de esta lógica.

El soporte simbólico y ritual de los Órdenes de Sabiduría del Rito francés se halla en el fondo tradicional de este Rito, codificado en torno al año 1785.  Implica una progresión marcada por cuatro etapas. A raíz de la reactivación del Rito francés apareció una dificultad de cierta importancia: La interrupción durante más de 150 años de la práctica ritual ha dejado los textos en el estado que tenía en el siglo XVII, es decir, con una forma que no está adaptada ni al lenguaje de nuestra época, ni tampoco compatible con la evolución experimentada por el G.O.D.F. en dos siglos. En cualquier caso, podemos extraer de estos rituales originales (Cf. Trabajos del Soberano Capítulo Metropolitano en sus Cuatro Órdenes, Ediciones l´Orient) un cierto número de ideas básicas que voy a desarrollar.

No obstante, hemos de recordar primeramente que los dos primeros grados -Aprendiz y Compañero- de la masonería denominada azul, están consagrados a la adquisición de la maestría en el manejo de la herramienta masónica. Y es únicamente en el momento en que se alcanza la posesión plena de tal conocimiento, que el Maestro puede actuar de manera eficaz sobre sí mismo y sobre la sociedad. Los cuatro Órdenes siguientes están destinados en consecuencia a la acción; acción que será fecunda gracias a la calidad de la herramienta adquirida con los tres primeros grados.  El empleo de la misma se pondrá sucesivamente de relieve sobre cuatro dominios que se corresponden con cada uno de los cuatro Órdenes. Estos dominios van a simbolizarse y a ser ritualizados dentro de unos escenarios extraídos de la figura de Hiram y también de la del templo de Salomón.

Primer Orden, “El Elegido”: de la venganza a la justicia

Hay que vengar a Hiram, éste es el tema del primer Orden del Rito francés tal y como aparece reflejado en el ritual de finales del siglo XVIII. En la actualidad, tal concepción ya no resulta admisible: La venganza no pude ser un sentimiento o un valor masónico. Sin embargo sí resulta necesaria la acción de la justicia frente a los asesinos de Hiram.  Hallar, juzgar y castigar a los asesinos del Maestro constituyen el eje central del Primer Orden. En consecuencia, tal Orden tiene por objeto esencial la aplicación de la justicia. Cuando la justicia reina, la verdad queda satisfecha y la paz puede existir: una paz interior en el ser humano, paz en la sociedad, paz en los dominios más pequeños y entre las naciones. En el Primer Orden el masón trabaja por la aplicación de la justicia en todos los dominios.

Segundo Orden, “El Gran Elegido”: de la unión de las personas a la unidad de los valores

Uno de los objetivos de los masones es trabajar por el logro de la unión de los hombres. Sin embargo, bajo una virtuosa apariencia, la unión puede ocultar objetivos contradictorios y hasta opuestos. La unión puede ser incluso puesta en práctica con un fin perverso: Los malos compañeros, los asesinos de Hiram, logran su propósito gracias a que actúan de consuno. La unión no puede ser fecunda si no es  puesta en práctica con el fin de hacer real la unidad de determinados valores, esto es, si no trabaja por la adopción de valores universales, valores que caracterizan al humanismo masónico.  En los rituales originales, este tema viene a ser ilustrado mediante la búsqueda del conocimiento y su descubrimiento, conocimiento simbolizado por una preciosa joya que en algún momento llevó el propio Hiram.

Tercer Orden, “Caballero Masón”

Los rituales originales nos hablan aquí de la reconstrucción del Templo de Salomón tras el exilio de Babilonia. Los albañiles liberados por Ciro regresan a Jerusalén y reconstruyen el Templo, sosteniendo con una mano la paleta y con la otra la espada. Se exponen aquí dos enseñanzas: Ninguna construcción resulta definitiva, la historia de la humanidad representa en sí misma un ternario perpetuo, construcción, destrucción y reconstrucción.  Por otro lado, los valores adquiridos siempre se hallan amenazados, por lo que conviene estar siempre listo para luchar en su defensa.

Cuarto Orden, “Perfecto Masón Libre”: de la liberación a la expansión

El trabajo del aprendiz masón está consagrado a la lucha que tiene que  llevar a cabo para convertirse en un ser liberado, esto es libre.  Liberado de los obstáculos impuestos por una naturaleza exterior hostil, liberado también de los límites con que puede encontrarse en su propio interior. A esta liberación lograda, a esta libertad conquistada responde, a modo de reflejo, la enseñanza contenida en el Cuarto Órden, consagrado a la expansión del ser humano en una sociedad cuyas estructuras y funcionamiento permiten la realización de tal ideal. Tras recorrer las etapas precedentes:  lograr la justicia y trabajar en la consecución de la unidad de los valores,  el masón puede desarrollarse dentro de una sociedad justa y esclarecida.

No dejará de apreciarse que la primera letra de cada una de las cuatro palabras “fundamentales” de los cuatro Órdenes del Rito francés: la J de justicia, la U de unidad, la R de reconstrucción y la E de expansión, forman la palabra “JURÉ”, que recuerda al juramento del perfecto masón. Y podrá convenirse en que esta palabra vale tanto como el detestable INRI, expresión con la que se ha pretendido decir de todo, esto es, no importa qué cosas.

Terminaré  dejándoos para reflexionar un corto extracto de un ritual manuscrito del IV Orden del Rito francés, que data aproximadamente de 1784:

Todos los conocimientos masónicos, así como la aplicación que puede hacerse de los mismos, se encierran en los tres primeros grados denominados simbólicos, sin embargo ha sido necesario, para facilitar el trabajo de quienes aspiren al descubrimiento de la verdad, establecer clases (Órdenes) en los cuales pueda producirse una especie de desarrollo de los emblemas que aparecen por todas partes en los tres primeros grados, sin retirar sin embargo el velo en su totalidad.

Este texto nos muestra que no es necesario continuar el camino masónico más allá del grado de Maestro para ser un excelente masón; pero también deja claro que los Órdenes de sabiduría del Rito francés permiten a todo Maestro masón que tenga la voluntad, ir un poco más lejos en su búsqueda de la verdad y en el desarrollo de su trabajo, siempre en el seno del G.O.D.F. y con el fin de conseguir una sociedad más justa y esclarecida

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  1. #1 por aleks el 14 de enero de 2011 - 13:45

    Es muy claro que debemos tener en cuenta que los grados siguientes de Maestro, es decir ls cuatro Ordenes de nuestro Rito, son dedicados al conocimiento, la conciencia, la disciplina personal y sobre todo a enseñar a nuestros aprendices.

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